Las Crónicas de Angel Vol. 1/Capítulo I


Siguiendo con la novela "Las crónicas de Angel, volumen 1, aquí va el primer capítulo para que lo disfruten; trata el comienzo del episodio "Angel", de la primera temporada de Buffy; traducción y adaptación a cargo de Laurangel.
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CAPITULO 1

Él sostenía en su puño un ornamentado encendedor decorado con una calavera y huesos cruzados. La llama ardió, él encendió el último de tres cigarrillos, uno para cada uno de ellos.

Él y sus compañeros eran malos hasta la médula, y lo sabían. La banda de los golpeadores. Los tres se asomaron a la esquina de una calle de un desierto Sunnydale, guardando su césped y ansiando la acción.

Súbitamente de la esquina, tres sombras oscuras se dirigían hacia ellos. Su extraña armadura brillaba en la tenue luz. Caminaban mezquinos.

Los tres golpeadores se enderezaron, preparados para problemas. Entonces, los tres invasores caminaron a zancadas directos hacia la intensa luz de la calle, moviéndose rápido, ignorando a los golpeadores como si ellos no existieran.

Sus rostros estaban ocultos. Demonios.

Los golpeadores se mantuvieron quietos durante dos segundos, entonces se movieron y echaron a correr.

Los Tres seguían andando, encabezando la calle.

Dominaban la calle.

Una cucaracha se deslizaba a través del suelo del Bronze. Un pie sobre ella a la vez que ese alguien con cierta prisa y con voz alegre grita “Cógela”.

-Ya la tengo,- anunciaba una chica, elevando del suelo la cucaracha muerta como un trofeo. Ella la deposita en un contenedor de plástico medio lleno de insectos muertos que el camarero sostiene y le dice, -Una copa gratis, por favor.- El camarero, de camiseta plateada, asiente felizmente hacia la chica.

Sobre un tablero en la pared puede leerse, “FIESTA DE LA FUMIGACIÓN. Encuentra una cucaracha y consigue una copa gratis”. Willow Rosenberg está sentada frente a Buffy, su mirada inclinada hacia abajo. Buffy llevaba puesto un top negro de ganchillo y su rubio cabello suelto con mechones del flequillo con los que Willow no podía competir. Buffy estaba definitivamente más ardiente de lo que ella era, Willow decía. Su cabello rojizo castaño era solo eso y su aburrido jersey marrón Rosenberg, el cual su madre había conseguido localizar entre toda la ropa de más tendencia de la tienda.

Willow dijo irónicamente, -Ah, la fiesta de la fumigación.-

Buffy continuaba enredando sus mechones, pero ella se despertó lo suficiente para decir, -¿Hmm?-

-Es una tradición anual,-Willow continuó. -Cierran el Bronze durante unos días para acabar con las cucarachas.

-Oh.

Willow insistió. -Es muy divertido.- La sonrió amablemente pero en ella brotó el malhumor y le dijo: -¿Se puede saber donde estás?

Buffy la miró y rió, avergonzada. -Perdona. Estaba pensando en otra…cosa.

Willow lo entendió de una vez. -¿Te refieres a algún chico?.-

Buffy hizo un mohín con la boca y se rió brevemente. -No exactamente de un chico. Para que pudiéramos hablar de un chico, tendría que haber un chico sobre el que poder mantener una conversación.- Ella arrugó su nariz. -¿Es eso una frase?-

Willow la dijo, -Te gusta un chico.-

Suspirando, Buffy movió su cabeza. -Sí, cosa que me parece estupenda, pero ---

-¿Y que hay de Ángel?

Buffy hizo una pequeña mueca. -¿Ángel? Me gustaría verle en una relación.- Ella disminuyó su voz, como la de un chico: -Hola cariño. Estas en grave peligro. Nos veremos el mes que viene.-

Willow se lamentaba. Ella se había figurado que la amenaza de enemigos sobre Buffy estaba terminada excepto por un guapo amigo y persona de advertencias. Tanto intentar acercarse. Nadie podía descifrar quien era o porque aparecía una vez de entre un millón para decir a Buffy sobre alguna nueva amenaza a su existencia o a la raza humana al completo para luego desaparecer. El sabía que ella era la cazavampiros, pero no ofrecía ninguna información sobre sí mismo.Era increíblemente guapo, a pesar de todo. E intenso. Muy intenso.

Comprensiva, ella ofreció, -No se le ve mucho el pelo, es verdad.-

Buffy no podía parar la sonrisa que cruzaba su cara. Ella estaba radiante cuando decía, -Pero cuando aparece es como si todas las demás luces se apagaran. ¿No te pasa eso con algunos chicos?-

Willow dijo, -Oh, sí-

Miró fijamente a la pista de baile donde Xander Harris estaba bailando, su oscuro y rizado pelo colgando sobre sus ojos. Él estaba haciendo prácticamente aerobic, de una manera que Willow entendía demasiado bien: Estoy tan metido en mi imbecilidad que tu no puedes burlarte de mí por eso. Pero Xander no era imbécil. Solo no estimado e infravalorado. Él no se daba cuenta de ello. Pero ella sí.

Ella se daba cuenta.

Xander seguía moviendo sus brazos, promoviendo su noche de rutina febril cuando Annie Vega miraba fijamente donde él se encontraba. El dijo alegremente, -Hey, Annie,- y después cuando su novio Neanderthal le miró fijamente, añadió, -¡Vito! Ya me voy.-

Se deslizó en otra dirección y chocó con esa taimada, conocida como Cordelia Chase.

-¡Ouch!- gritó Cordelia. Llevaba algún tipo de vestido de corte bajo de chica lagarto y su cabello suelto, oscuro y muy liso. La Cher del Instituto de Sunnydale. -Quieres hacer el favor de no pisar con tus horribles pezuñas mis zapatos de doscientos dólares .-

Hombre, los botes salvavidas, Xander pensó y dijo, -Perdón, es que estaba ---

-¿Dejando la pista de baile antes de que el novio de Annie Vega te aplaste como una hormiga?-


Xander sonrió orgullosamente. -Oh, te has fijado.-

-Uh-huh-

-Pues gracias por ser tan comprensiva-

Ella le miró con su orgulloso ojo del demonio y le dijo, -De nada-

-Oye no entiendo lo que dice la gente por ahí,- añadió en tono amistoso. Entonces lanzó la granada. -Ese vestido no te hace parecer una puta.-

Si no puedes unirte a ellos, hazles comerse la cabeza –o muere intentándolo.

Dejó la pista de baile mientras el estaba en cabeza, y se acercó a su dos mejores amigas, Buffy y Willow, quienes parecían tener tanta diversión como era humanamente posible si estuvieran muertas.

-Vaya, esa tal Cordelia es un mal bicho-, dijo él. Al ver que ellas no respondían, ladeó su cabeza y dijo, -¿Qué maldad estáis planeando?-

Willow respondió, -Estamos aquí viendo tranquilamente pasar nuestras estériles vidas. Oh, mirad, una cucaracha.-

¡Whomp! El pequeñín no tuvo oportunidad. Xander estaba a punto de felicitarla por su técnica cuando no vio vacilación de satisfacción predatoria en su cara. Buffy miró incluso peor.

-Se acabó chicas. Ya está bien de este absurdo juego,” dijo arrastrando las palabras.-Estoy mareado.-

Buffy se animó. -Bueno, no quiero hacer daño a mis seres queridos. Me voy a casa- Ella se preparó para marcharse.

Willow dijo, -Oh, no te vayas.-

Xander la secundó, -Sí, ¡es temprano! Podríamos bailar.- El comenzó a moverse en su rutina de discoteca.

-Otro día-, Buffy dijo alejándose de la mesa. Sonriendo, sin embargo. Aunque tristemente. A ambos amigos, les dijo, -Buenas noches.-

Ella se marchó. Willow mostró a Xander la suela atractivamente pegada de su zapato con su cucaracha aplastada y dijo, -¿Quieres una copa gratis?-

Rodeado de gente y ruido, Ángel permaneció solo, mientras miraba a Buffy dirigirse a la salida del Bronze. Se quedó en la sombra, su cara inundada de anhelo y preocupación.

Casi como si lo sintiera, Buffy se giró.

Pero él ya se había marchado.

Ella continuó.

Las calles estaban desiertas de gente cuando Buffy se dirigía hacia casa. En la distancia una sirena de ambulancia lloraba; la bocina de un coche sonaba. Aún bajo el ruido del tráfico, escuchó un ruido. Realentizó sus pasos y miró hacia atrás. No había nadie allí pero a menudo parecía no haber nadie allí mientras que algún demonio la acechaba.

Siguió caminando.

Como a medias ella esperaba, oyó otro ruido. Anduvo unos pocos pasos más y entonces paró. Esta vez no se giró alrededor cuando dijo, con resignación y determinación en su voz, -Es tarde. Estoy cansada y no tengo ganas de bromas. Déjate ver-.

Algo cayó al suelo tras ella, gruñendo salvajemente mientras ella sacaba una estaca de su chaqueta y se giró. Cuando ella alzó la estaca para clavarla, una mano cogió su muñeca desde atrás. Una mano con garras por uñas. Estaba unido por la mano de otro, la cual aprisionaba su brazo. El primero giró su muñeca hasta que la estaca cayó sobre la acera.

Eran tres, vestidos con extrañas armaduras, descomunalmente fuertes, incluso para ser vampiros.

Buffy dijo, -Vale, vale. Muy bien. Bueno, bueno. No quiero enfrentarme a los tres-.

Sin advertencias, golpeó al vampiro que tenía frente a ella –éste llevaba una cola de caballo anudada y un malvado y feo collar de colmillos –correcto donde ella contaba. -Si no es necesario,- y ellos estaban pasivos. Cuando el tipo de la coleta la agarró por los hombros, otro quien tenía una cicatriz que había lacrado su ojo, la golpeó en la espalda.

La lanzaron contra una valla. Entonces dos de ellos la agarraron mientras el de un ojo se preparaba a matarla. El preparó sus garras y bajó su rostro hacia el cuello de ella. Ella olió la muerte en él.

Su muerte.

Súbitamente una voz familiar cuando alguien dio un tirón a la espalda del vampiro de un solo ojo.

Angel.

El dijo, -Los perros buenos no muerden.-

Buffy se tiró de espaldas, golpeando así con sus piernas en la cabeza de sus captores. Uno cayó al suelo. El de la coleta la cogió y la tiró contra la valla imitando a lo que antes hiciera el de un solo ojo.

Angel se movió como una pantera: rápido, salvaje y letal. Fue a por el único que había caído cuando el vampiro de un solo ojo arrancó una barra afilada de una reja metálica y arremetió contra él.

-Cuidado-, gritó Buffy cuando él acuchilló a Ángel las costillas. Ella peleó contra el de coleta, aplastando su cabeza con sus manos abiertas, y entonces golpeando sus puños, doblados juntos como una pelota de boxeo, hacia su cara.

Angel estaba en el suelo; ella paró de golpear en la cara al de un solo ojo, entonces animó a levantarse a Angel mientras le gritaba: -¡Corre!-

Ellos huyeron. Rodearon un edificio, a través de un terreno vacío, y rodearon otro edificio cuando ellos llegaron a un área residencial. Ángel siguió los pasos de ella, casi como si el supiera donde ella estaba guiándoles. Giraron hacia Revello Drive. Buffy le miró; él estaba apoyándose de lado. Ella frunció el ceño, preocupada, pero aún lo estaba más por los vampiros ganándoles terreno. Llevando a Ángel unos segundos de diferencia, abrió la puerta principal.

Le inquirió a entrar dentro, gritando -Entra. Vamos.-

Justo cuando ella iba a cerrar la puerta, el vampiro de un solo ojo saltó hasta el porche, intentando agarrarla. Ella aplastó su mano con la puerta. Él la dejó libre y ella cerró de un portazo. Ella cerró con llave mientras miraba a través del cristal de la puerta, luchando por mantener la respiración.

Detrás de ella, Ángel intentaba calmarla, -Tranquila. Un vampiro nunca entra si no se le invita-.

-Eso he oído por ahí pero nunca lo he puesto a prueba-.

Los tres vampiros abandonaron el porche gruñendo. Ella no sabía cuánto tiempo ellos estarían lejos, pero parecía que Ángel estaba bien. Ellos no iban a poder entrar sin una invitación. Eso era un alivio.

Como estaba a simple vista Ángel permaneciendo en su casa, herido, pero vivo y devolviéndolw la mirada con sus oscuros y penetrantes ojos.

Ella le dijo, -Voy a por unas vendas. Quítate la chaqueta y la camiseta-.

Él la siguió hasta la cocina, dejando caer su chaqueta negra y alzando sobre su cabeza su camiseta. Ella alcanzó a sacar el kit de primeros auxilios del armario.

Fue entonces cuando ella se giró y vio que él la daba la espalda y estaba desnudo de cintura para arriba, su corazón comenzó a latir más rápido. Ella se paró, hipnotizada por los marcados músculos en su espalda y brazos, la tersa piel sobre su nuca.

Un gran tatuaje de una criatura voladora se ondeaba en su hombro derecho cuando él se movía ligeramente, y ella se despertó de su aturdimiento diciéndole: -Bonito tatuaje.

Entonces ella comenzó a vendar su herida. Él estaba frío. Tenía sentido; él estaba sin camiseta y hacía un frío horrible fuera. Su herida era profunda, y se sorprendió de que a él no pareciera sentir más dolor.

Ellos estaban muy juntos. Buffy era consciente de que su cara –sus labios- estaban a pulgadas de los de ella. Para distraerse ella misma, ella habló, -Ha sido una suerte que llegaras.- Entonces, recobrando su compostura, ella alzó su rostro hacia él y con un tono de falsa sospecha, -¿Cómo es que apareciste de repente?-

Él contestó, su voz suave y profunda, -Vivo por aquí cerca. Estaba dando un paseo-

-Entonces, ¿no me estabas siguiendo? Tenía la impresión de que me seguías-

Su sonrisa era débil pero estaba ahí. -¿Por qué iba a seguirte?-

Ella habló rápidamente, sus dedos buscando las vendas de esterilizar en el kit. -Dímelo tú. Tú eres el misterio que sale de la nada.- Ella le dio una pequeña sonrisa. -No digo que no me alegre de que hayas aparecido pero si andas por aquí me gustaría saber por qué.-

Ella terminó la venda y se enderezó, ahora incluso más cerca de él.

Él respondió, -Tal vez porque me gustas-.

Ella le miró fijamente, atrapando la fragancia de su cuerpo, el ligero sudor, el olor de jabón o quizá incienso. -¿Tal vez?- ella preguntó, de alguna manera entre esperanzadora y juguetona.

Él no respondió, solo la miró. Buffy respiró. Sabía que algo estaba a punto de ocurrir.

Algo ocurrió.

La puerta principal se abrió.

¡Rayos!

Buffy corrió hacia la puerta. Su madre estaba todavía en el porche, poniendo sus llaves de vuelta en su bolso y alcanzando a abrir el buzón del correo. Buffy empujó bruscamente a su madre hacia el interior y echó una ojeada en busca del enemigo.

Joyce Summers la dijo, -Pero,¿Qué haces cariño?-

Después de mirar fuera, Buffy rápidamente cerró la puerta y la aseguró con llave. -Se ve gente muy rara por ahí de noche. Y me siento más tranquila si estas sana y salva en casita-.


Entonces su siguiente pensamiento fue el del guapo chico más mayor que ella y sin camiseta que estaba en su cocina y le dijo francamente, -¡Debes de estar agotada!-

Su madre parecía fatigada. Ella asintió. -Lo estoy. Para ser una galería pequeña, no sabes cuanto ---.

Buffy la cortó bruscamente para hacerla subir. -¿Por qué no subes arriba, te metes en la cama y ahora te subo un té calentito?-

Joyce miró encantadoramente sorprendida. -Que detalle. ¿Qué has hecho?-

Tomó un momento a Buffy analizar la pregunta. Todavía fingiendo inocencia, ella abrió sus ojos más. -¿Es que una hija no puede preocuparse por su madre?-

La mirada de Joyce señaló pasada su hija. -Hola-

Detrás de Buffy, Ángel respondió, -Hola-.

Uh-oh. Se acabó todo. Afortunadamente Ángel se había vestido de nuevo. Buffy comenzó a hablar como una charlatana, -Uh, bien. Um, Ángel, ésta es mi madre. Mamá, éste es Ángel. Nos encontramos volviendo a casa.- Y si ella se cree esto, tengo algunas tarjetas de informes que ella podría firmar…

Ángel le dijo, -Encantado de conocerla-.

-¿A qué te dedicas, Ángel?-, su madre preguntó, muy educadamente mientras Ángel dudaba: chico más mayor versus padre de chica joven. Ronda uno.

Buffy le cubrió diciendo, -És estudiante-. Ella se dio cuenta de que él parecía demasiado mayor para estar en el instituto. -Está en primer año de universidad. Me ha echado una mano en Historia-. Ella sonrió. -Sabes el esfuerzo que me cuesta-.

No estaba claro cuanto, si era algo, lo que su madre creía. Su madre le dijo, -Es un poco tarde para estudiar. Yo me voy a la cama y… ¿tú Buffy?-

Insinuación, insinuación.

-Daré las buenas noches y haré lo mismo,- prometió Buffy.

Su madre echó otra mirada escrutadora a Ángel. -Encantada de conocerte-

Ella se subió escaleras arriba.

La cazavampiros agarró la puerta principal teniéndola abierta y habló en alto: -Buenas noches. Gracias por ayudarme a estudiar-.

Ella cerró la puerta e increpó a que Ángel subiera con ella escaleras arriba. El la siguió, consciente de su intimidad, consciente de que iban a su dormitorio.

Él se deslizó dentro mientras ella comprobaba el hall, después cerró su puerta. Rápidamente él dijo, -Mira, no quiero meterte en líos-.

-Y yo no quiero que te maten-, ella insistió. -Podrían estar todavía fuera. Así que…Oh-. Miró alrededor, como si nunca hubiera estado antes en su propia habitación. -Somos dos-, dijo de forma avergonzada. -Una cama. Esto no concuerda. Um, ¿por qué no duermes tú en la cama? Estás herido-.

Angel se dio cuenta de su preocupación. Las manos de ella sobre su cuerpo habían sido dulces y cuidadosas; él pensó en ellas ahora cuando él dijo firmemente, -Dormiré en el suelo-. Para evitar la protesta de ella, añadió, -Oh, créeme, he dormido en peores sitios-.

-Ok.- Ella miró hacia la ventana. -Entonces, ah, ¿por qué no miras si esa banda está husmeando y, um, me das la espalda mientras me cambio?-

Angel sonrió y se dirigió hacia la ventana, girando obligadamente su espalda. Él podía oír el crujido de la ropa mientras estudiaba la oscura noche. Nada se movía fuera, como si todo estuviese tranquilo.

-No les veo-, la informó.

Dentro, en el dormitorio de Buffy no había tranquilidad. Latía tensión y excitación. La de él. Y la de ella también. De lo cual estaba convencido.

-Yo soy la elegida-, ella dijo. Él mantenía su espalda girada, inseguro de si ella había terminado de cambiarse. -Es mi trabajo luchar con tipos como ese. ¿Cuál es tu excusa?.

-Alguien tiene que hacerlo-, él murmuró.

-¿Qué piensa tu familia de tu elección?-

¿Cómo debo llevar esto? ¿Qué le digo? El replicó simplemente, -Están muertos-.

Buffy paró y se giró hacia él. La luz de la luna iluminaba a través de las persianas de la ventana formando sombras en su rostro casi como rejas. Su perfil estaba claramente cincelado, y con la mirada de ella, Buffy trazaba la silueta. Ella preguntó tranquilamente, -¿Fueron vampiros?-

El se giró hacia ella, su cara invadida de dolor sin palabras.

-Sí-.

-Lo siento-.

-Fue hace mucho tiempo-. Su voz delataba dolor enterrado, odio oculto.

-¿Así que esto es una venganza para ti?-, ella insistió.

Por un momento hubo silencio. Entonces él la miró, de hecho la miró y dijo, -Estas guapa incluso cuando te vas a dormir-.

Súbitamente ella deseó que ella se hubiera cambiado en algo más que su camiseta y su pantalón de pijama. Ella sonrió débilmente y dijo, -Bien, cuando me levanto, es una historia completamente diferente.- Ella le tendió un edredón y una almohada. Que duermas bien-.

En la calma e iluminados por la luna ellos permanecían, ella en su cama y él en el suelo. Ambos despiertos, ambos mirando al techo, soportando la presencia del otro. Ellos se habían enfrentado a la muerte juntos, y ahora ellos se enfrentaban a la cercanía el uno del otro.

-¿Angel?- Buffy murmuró.

-¿Sí?-

-¿Roncas?-

El sonrió, solo un poco. -No lo sé. Hace mucho tiempo que nadie está en posición de decirme si lo hago-.

La sonrisa de Buffy era más grande que la de él. Hace mucho tiempo. Eso era bueno. Era un pensamiento en cual ella podría dejarse llevar, dormir y soñar.

Pero Angel permaneció despierto toda la noche, escuchando el latido del corazón de Buffy.

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